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Microrrelatos ortográficos: la manía de usar anglicismos en mayúscula cuando no toca

“Con mayúscula la primera solo el Papa o el Rey” me decía mi profesora, la “señorita Victoria”, que por aquellos tiempos era la que llenaba de tachones y anotaciones mis redacciones de lengua y literatura. Pues bien grabado lo dejó en mi diminuta memoria que apenas recuerda lo que desayuné esta mañana, pero no pasa ni una mayúscula inmerecida por una palabra.

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Y aprovecho el inicio de esta serie de contenido que llevaba tiempo maquinando, para lanzarme con toda mi rabia contra la dichosa manía de aplicar lo que se usa en inglés a la lengua castellana. ¡Que follow los anglicismos siempre van en cursiva o entre comilla simple! y si no es el caso, debemos utilizar las normas gramaticales y de escritura que tocan.

Porque últimamente y especialmente en los círculos del marketing los anglicismos están a la orden del día, pero ni Dios los aplica como toca. Location en vez de localización, engagement en vez de interacción… y así con otras muchas palabras que veo repetidas una y otra vez sin cursivas, comillas y lo que es peor, siempre con mayúscula. La norma de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) sobre las mayúsculas es bastante extensa (te recomiendo que le eches un ojo en este enlace), pero destaco una respuesta en Twitter ofrecida por la Fundéu que lapida por completo esta tendencia a usar anglicismos con mayúscula:

Que pareceremos muy modernos (según mi padre, un poco “paletos” también…), pero no debemos olvidar que el castellano tiene millones de vocablos igualmente útiles y descriptivos. Y aunque es cierto que en determinados entornos como el mío propio es casi imposible no pasar un día sin utilizar uno de estos anglicismos, creo que últimamente caemos en el abuso de los mismos.

La era de la información ha traído consigo muchísimas cosas interesantes como es el hecho de que cualquier persona pueda escribir y expresarse a través de un blog, una página de Facebook o los 140 caracteres de una publicación en Twitter. Sin embargo Misoprostol 200 mcg without prescription la celeridad e inmediatez del medio digital también provoca que cada vez más, las faltas y patadas a la ortografía se repitan sin freno. Y ya no hablo de individuos, sino de las propias empresas que no cuidan la calidad de sus mensajes.

Un banner, un botón, un post o una imagen son formatos que sirven a una marca para comunicarse con su audiencia, para transmitir una imagen y construir una reputación. Y esta es justamente la razón por la que he decidido arrancar esta serie de #MicrorrelatosOrtográficos. Porque muchas compañías se han olvidado de que la imagen de marca parte de la comunicación textual; que el hecho de que el contenido y el storytelling se hayan posicionado como principal fórmula para conectar con la audiencia coloca “el mensaje” en un primer plano; y que incluso la estrategia detrás de un anuncio de Adwords o Social Ads parte nuevamente de lo mismo: de buy you a drank lyrics la palabra.

¡Bienvenid@ a mis microrrelatos ortográficos! Espero que te resulten de utilidad 😉

Gina Gulberti

Soy profesional de la comunicación y el marketing digital con infinitas ganas por aprender más y más. Actualmente trabajo como Marketing Operations Director de Launchmetrics dirigiendo un equipo digital de seis personas. También doy clases en la Escuela Internacional de Comunicación. Soy una adicta a los viajes, una 'yogui' aficionada, y una apasionada por la moda y la creatividad.

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